Lo teníamos todo planificado, nada debía fallar y así sucedió, tal como lo habíamos dispuesto. Ella simularía pedir una pizza llamando a mi celular, a modo de señal, yo esperaría cerca de su casa, con una pizza recién comprada, le entrego la pizza, ella me paga y en vez de salir de su casa me ocultaría en el jardín de su casa hasta que salieran sus padres. Hasta lo del perro estaba en el plan, ella debía dejarlo amarrado en su pieza para que no me fuera a delatar con sus ladridos.
Toque el timbre, abrió su madre, abrió la puerta, entregue la pizza, pago con un cheque, ella salió en el intertanto, llamo a su perro y jugando con el entró nuevamente a la casa.
Di una vuelta a la manzana, prendí un cigarro, la ansiedad me estaba volviendo loco. Cuando estuve de nuevo frente a su casa abrí el portón, entré agachado, ocultándome entre las ligustrinas hasta llegar a la ventana de su dormitorio, la empujé despacio y de un salto me encontraba en medio de su habitación, era tal cual como la había imaginado. En un muro una repisa donde guardaba la colección de peluches de que me había hablado, entre ellos los que yo mismo le di durante los meses de pololeo que llevábamos, también tenía enmarcado el dibujo que le hiciera la primera vez que nos juntamos en la biblioteca.
Tomé mi celular y le mandé un mensaje, todo había salido a pedir de boca hasta este punto.
Ella entró con una bandeja en sus manos, llevaba un trozo de pizza y bebida, la puso sobre el escritorio, prendió el computador y el equipo de música, puso seguro a la puerta y se sentó a mi lado sobre la cama.
Aún no se había mudado de ropa, llevaba puesto su uniforme, una polera blanca con líneas azules y la insignia de su liceo bordada en colores azul y amarillo, pantalones de color azul marino y zapatillas negras. Llevaba su cabello suelto y una gran sonrisa en la cara.
La abracé por la cintura, acercándola hasta apretarla contra mi cuerpo suavemente mientras nos besábamos
-Mi mamá va de salida y no volverá hasta pasadas las once de la noche
-¿Y tú papá?
-El quedo de juntarse con mi mamá y no volverán hasta muy tarde
-¿Estamos solos ahora?-pregunté
-Si tontito, ahora espérame un poquito, tengo que cerrar el portón y dejar salir al perro
-Bueno mi amor pero no demores mucho
Aproveché de quitarme el chaleco de la pizzería que me había prestado un amigo para el plan. Busqué entre su colección de cds y puse uno de soda stereo, cuando ella regresó sonaba la canción “entre caníbales”, se sentó a mi lado, y comenzamos a acariciarnos y besarnos
-Mi amor, ¿Estas segura de que quieres hacerlo?
-Tonto, claro que estoy segura
-Te amo cosita
-Yo también a ti
Le pedí que levantara los brazos y le quité la polera sin apuros, aunque estaba ansioso, el deseo de que todo fuera especial para ella predominaba. Su piel era suave y muy blanca, ella desabotonó su sostén y quedaron a la vista esas maravillas que eran sus senos, comencé a besarlos y acariciarlos con una mano mientras con la otra desabrochaba su pantalón. Ella se entretenía acariciándome el pene por sobre mis jeans. Nos tendimos sobre la cama, sin dejar de acariciarnos ambos, su respiración sonaba a cada minuto más agitada, a esas alturas ella solo llevaba puesto unas pequeñas pantaletas blancas, entonces me pare frente a ella sobre la cama y me desnudé, fuera camisa, zapatillas, jeans y bóxer. Ella solo miraba y me sonreía a cada prenda quitada.
La besé en el cuello y puse mi mano sobre su vagina, podía sentir por encima de esa pantaleta como es que palpitaba, húmeda y lista para mí. Ella se entretenía con mi pene, acariciándolo con una de sus manos
Baje desde su cuello hasta sus senos, pequeños y perfectos, con unos pezones suaves y rosados, que a cada caricia se tornaban más rígidos. Con cada caricia que mi lengua hacia a sus pezones su respiración aumentaba. Su mano seguía acariciándome el miembro y la mía ya tenía su concha tan húmeda que las pantaletas se habían pasado por encima. Seguí bajando con mi lengua hasta llegar a su ombligo, donde me detuve haciendo círculos a su alrededor mientras quitaba su ropa interior para dejarla completamente desnuda.
La abrí de piernas con suavidad y comencé a estimular su clítoris subiendo y bajando mi lengua, ella me detuvo entonces
-Amor, me da un poco de asco eso que estás haciendo
-Bueno mi vida- le dije- y continué estimulándola pero esta vez con mi propio pene. Me puse de rodillas frente a ella y lo frotaba por sobre su vagina sin penetrarla, con movimientos lentos pero constantes.
-¿Estas lista mi amor?
_Si, métemela- me dijo de forma tan despacio que parecía una súplica
Tomé mi pene con la mano derecha y metí poco más de la cabeza, ella tenía los ojos cerrados y sus manos apretaban las frazadas de la cama con fuerza.
-¿Ya lo metiste mi amor?
-Aún no ¿Te duele?
-Un poquito
Puse ambas manos sobre las suyas y empujé con fuerza, la penetración fue total, ella comenzó a quejarse y gemía a cada embestida que le daba
-Ay amor, oh por dios, más suave por favor-Me decía, pero a esas alturas yo ya estaba hecho un animal. Solté sus manos y tome sus piernas, las puse sobre mis hombros y comencé a sacarlo y meterlo con fuerza y muy rápido, sus quejidos y suplicas se convirtieron en insultos y recriminaciones
-Para, para, detente por favor!! Me duele, animal- Me gritaba entre quejidos y casi sin poder respirar, su cuerpo vibraba desde los pies hasta su último cabello
Puse mis manos sobre sus pechos y apretándolos con fuerza aumenté el intervalo de las penetraciones. Había dejado de importarme que fuera su primera vez y ya no pude detenerme, todas sus súplicas y quejas eran inservibles, convertido en una bestia lo único que lograba era estimularme aún más
-Aaaaa, animal! Suéltame, déjame!
-No, dime que me amas Ivone, que soy el amor de tu vida! Dímelo!
-No, no, no, me haces daño imbécil.
Trataba de zafarse, pero mantuve presionado mi cuerpo contra el suyo sin permitírselo.
Justo antes de eyacular, entre temblores y espasmos de ambos, lo saqué y le eche todo el semen sobre su guatita.
Quise besarla pero no me dejó, recién en ese momento me di cuenta de que lloraba
-Ándate weon! No te quiero ver nunca más.
-Como quieras- Me vestí lo más rápido que pude y salí por la ventana, tuve que saltar el portón para poder salir de la casa.
Los días siguientes la llamé muchas veces, pero ella jamás contestaba mis llamadas, decidí dejarlo así. Nunca más supe de ella, hasta ayer, que me la presentaron en un carrete como la polola de mi cuñado, se veía aún más hermosa de lo que la recordaba. En medio de la fiesta se sentó a mi lado y escribió en una servilleta su número celular y más abajo con letras bien grandes.
QUIERO PIZZA!
bueno tu relato pero creo que una mujer asi se encargara de mantener siempre a su lado a quien quiera y luego desechará para despues volver a buscarlo te dejo con ese dolor de haber sido utilizado, lo peor es que la polola de tu cuñado o sea a dos bandas y tarde o temprano quedará la cola me quedo con el principio porque suena entretenido lo que viene de despues es un tanto mazoquista.
ResponderEliminarMuy buen escrito, la descripción que haces es perfecta, lo único que te puedo corregir es que el seno está entre los pechos, entiendes?.
ResponderEliminarYo creo que esta historia a varias personas les ha pasado, por lo tanto, logras que el receptor se identifique, que sienta el placer sin limites de él, la desesperación de ella...etc y que apesar que tiene frases fuertes, no caes en lo vulgar...
Ahh me gustó, subido de tono, pero esta muy bien redactado... te felicito...
gracias por las palabras , tendre en cuenta lo del seno.
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